Desarrollo Organizacional

La maravillosa mente de Walt Disney

En todo proceso creativo hay, o suele haber, una parte dedicada al brainstorming. Es decir, en todo proyecto se pasa por una etapa de tormenta de ideas que intenta cubrir un espectro lo más amplio posible, y que busca esa idea diferencial que aporte el máximo beneficio al desarrollo del proyecto. O que busca LA IDEA, en pocas palabras y mayúsculas. Sin embargo, trabajar un brainstorming puede tener un resultado vacío si no se tienen en cuenta algunas consideraciones.

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El método de Walt Disney consistía en tener compartimentos estancos en los que trabajar cada fase dentro del proceso creativo. Las llamaba soñador, realista y crítico (o spoiler). Con estas tres fases del proceso perfectamente aisladas la una de la otra conseguía elegir las mejores ideas: aquéllas que pasaban con éxito las tres fases se desarrollaban y trabajaban para dar lugar a un producto final.

Soñador, realista, crítico.

Para entender este método es necesario saber que cuando juntas a un soñador con un crítico o con un realista, su voz se irá apagando a medida que los argumentos en contra se van sucediendo. Los “pero”, “y si”, las críticas sobre ideas recién concebidas son tan perjudiciales que en realidad estamos viciando el proceso creativo puro. Por eso Walt Disney no se permitía mezclar las voces en su cabeza, no dejaba que el realismo se encargase de la creatividad a la primera de cambio.

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